viernes, 13 de marzo de 2009

Vinculacion en pareja


Los doce pasos de la vinculación en la pareja.
La cultura occidental en el proceso de vinculación suele producirse en doce pasos o fases, que son:
Etapa inicial
Los tres primeros pasos suelen presentarse de modo rápido y no siempre consciente. Muchos vínculos se rompen precisamente por haber pasado por alto estos tres pasos.
1. Vinculación visual corporal. La primera mirada percibe las características físicas del otro – estatura, aspecto, edad, forma de vestir- y de inmediato lo sitúa en una escala de interés y conveniencia.
2. Vinculación visual mutua. Cuando las miradas se cruzan el corazón late más aprisa, se produce un desconcierto momentáneo, y se desvía la vista en otra dirección. En cambio, cuando el contacto visual se produce entre dos personas que ya han desarrollado lazos afectivos, se hará más sostenido, y se acompañará de gestos adicionales de reconocimiento y demostración de afecto. Debemos notar que el contacto visual en esta nivel es breve
3. Vinculación mediante el intercambio verbal. Los miembros de la pareja pueden aprender mucho uno del otro durante esta fase, por ejemplo: opiniones, pasatiempos y entretenimientos favoritos, ideas, gustos y aversiones, esperanzas e ilusiones. Una pareja debería pasar bastante tiempo en este nivel, para verificar su grado de compatibilidad.
Cuando entre la pareja los vínculos se han deteriorado gravemente, se da escaso contacto visual directo y una pobre comunicación. Lo único que suele perdurar son unas relaciones sexuales esporádicas que unen dos cuerpos sin satisfacción sentimental.
Contacto físico previo
Aunque la pareja pasa mucho tiempo conversando, el contacto visual sigue siendo limitado. Durante los tres pasos siguientes pueden producirse abrazos casuales y besos superficiales. Los abrazos prolongados y los besos profundos precipitan el proceso de vinculación, lo cual provoca respuesta eróticas prematuras.
4. Vinculación mano a mano. Casi siempre es casual: un apretón de manos, tocar la mano accidentalmente, o bien ayudarla a ponerse el abrigo, o a descender del vehículo. Si ella trata de evitar el contacto o se molesta al ser tocada, el comprenderá que no debe repetirlo. En cambio si sus actos de ayuda o protección son aceptados de buena gana, en la relación pueden pasar a tomarse ocasionalmente de las manos, y finalmente permanecer periodos más prolongados con las manos en contacto.
5. Vinculación brazo-hombro. Aquí se traspasa un nuevo límite en la intimidad. El acto de colocar el brazo sobre el hombro es un gesto que indica posesión o pertenencia. Revela más que el acto de tomarse de las manos. La relación continúa con un contacto visual limitado, y dialogo no muy abundante, pero con mayor contacto corporal.
6. Vinculación brazo-cintura. En esta etapa se produce una transición. El brazo en la cintura indica que se entra en posesión, o entrega, de una mayor porción del cuerpo. Generalmente los dos llevan los brazos formando una equis por la espalda, con el tronco estrechamente unido. Este gesto denota interés amoroso, puesto que un hombre no haría lo mismo con otro varón. Notemos que las manos se encuentran más cerca de la región genital que en otras etapas.
Llegados a este punto, en los temas de conversación se abordan las cuestiones vitales básicas, y la pareja llega a conocerse a fondo.
Aunque no se producen contactos sexuales directos, ambos son conscientes de esa posibilidad. La vinculación se encuentra tan avanzada que cualquier contacto genital conducirá a relaciones sexuales, que podrían malograr el proceso de vinculación y generar desconfianza y mucha ansiedad; lo cual posteriormente deteriora las relaciones conyugales.
Etapa corporal frontal
7. Vinculación bucal mutua. En esta etapa se producen tres clases de contactos: abrazos de frente, besos profundos y contacto visual prolongado.
La posición corporal ha pasado de lateral a frontal. El estrecho contacto corporal en esta posición, juntamente con los besos profundos, producen sensaciones eróticas intensas, especialmente cuando estas actividades se repiten o son prolongadas. Ahora la pareja debe ejercer un firme autodominio, puesto que la posición y la actividad despiertan rápidamente el erotismo. Aunque todavía se encuentran a cierta distancia del contacto genital, el deseo sexual se ha activado y se convierte en un elemento que cada pareja debe tomar en cuenta.
8. Vinculación mano-cabeza. En esta etapa se usa la mano para acariciar o tocar la cabeza de otra persona, mientras se besan o dialogan. Este gesto íntimo de tocar o acariciar se reserva para los que se han ganado el derecho a hacerlo, en otras palabras se ha desarrollado un elevado nivel de confianza. Este acto denota intimidad sentimental.
9. Vinculación manual corporal. En esta etapa, las manos exploran el cuerpo. Las caricias en los pechos se convierten en una actividad importante para el varón. Las caricias íntimas se llevan a cabo mayormente por encima de la ropa, aunque también se produzcan de modo directo. Pronto se hacen más intensas y frecuentes por lo que a la pareja le resulta cada vez más difícil interrumpir la sesión de caricias para no concluir en el acto íntimo.
Etapa final: Intimidad física plena
10. Vinculación boca-pecho. Esta etapa de la intimidad requiere la exposición en privado de los pechos femeninos. Este contacto supone haber cruzado la penúltima frontera de la intimidad sexoafectiva. A la pareja no le interesa solamente el placer y la excitación erótica, sino llevar a cabo el acto íntimo. A la mayor parte de las parejas les resultaría muy difícil detenerse en este punto.
11. Vinculación manual genital. La exploración del cuerpo avanza ahora hasta incluir los genitales. La pareja practica intensamente las caricias íntimas y experimenta repetidamente una intensa excitación erótica. Un buen número de parejas adopta la práctica de la mutua estimulación hasta el orgasmo. Algunas pareja que se forman casualmente, sin vínculos afectivos, llegan hasta este punto y no siguen hasta el acto íntimo, en su deseo por reservar la intimidad genital para el matrimonio.
12. Vinculación genital completa. El proceso de vinculación de pareja se completa con el acto sexual. De este modo se puede producir un embarazo y el comienzo de un nuevo ciclo familiar, que supone el nacimiento y la vinculación de la criatura con los padres.
La vinculación conyugal completa se efectúa pasando por estas doce etapas que culminan en el acto sexual.

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