En un encuentro empresarial México-Japón se le preguntaba a los japoneses cuál era la diferencia entre un trabajador mexicano y un trabajador japonés. Después de mucho deliberar contestarón que solamente encontraban una diferencia: "La actitud hacia el trabajo". Para algunos mexicanos trabajar es una dolorosa carga; en cmabio, para el trabajador japonés es un auténtico privilegio. Los orígenes de esta deformación hacia el trabajo es que tradicionalmente lo hemos considerado algo doloroso y pesado, cuando es un privilegio el tener todos los días la oportunidad de hacer cosas útiles para sí mismo y para los demás. Usted seguramente ha sido testigo del abatimiento en que viven la mayoría de los jubilados; antes de su retiro se lamentaban amargamente de su trabajo diario, pero qué cruel fue el despertar cuando ya no tuvierón la oportunidad de volver a sus tareas cotidianas; la frustración y el vacío que a muchos les ha costado la vida misma. En cambio, cuando se dedican después de su retiro a alguna actividad que los absorbe por completo recuperan la alegría de vivir, por una sola causa: Se volvieron a sentir útiles.
domingo, 9 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
La Bondad
La bondad no es un lujo.
Si esta mañana me levanto con buen pie, y todo me sale bien, puedo incluso permitirme ser bueno.
Pero si estoy de malas, entonces lo procedente es que los demás guarden las distancias para estar seguros.
NO. La bondad es un compromiso, una decisión, no una "disposición".
La bondad no sale, instintivamente de las valvas cerradas de nuestro egoismo. Hace falta la cuchilla de una dolorosa separación que abra una concha cerrada.
La bondad no brota espontánea. Exige esfuerzo, voluntad, sacrificio.
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domingo, 2 de agosto de 2009
Proposito

Cierto día un viajero se percato de que estaba extraviado por haber errado el camino, e hizo un alto en el primer pueblo que encontro en aquella carretera. Ingreso al pueblo y se encontro con uno de los habitantes de ese lugar y sin descender del automóvil le dijo: "Amigo, necesito ayuda, me he perdido?".
El pueblerino lo miro por un momento y le pregunto:
"¿Sabe usted dónde está?"
"Si" - respondió el viajero- "Vi el nombre del pueblo en la entrada".
El hombre asintió con la cabeza y le hizó otra pregunta:
"¿Sabe donde quiere estar?"
"Si", contestó el viajero.
"Entonces usted no está perdido... simplemente necesita una direccìón", replicó el hombre.
Muchos de nosotros estamos en la misma situación que ese viajero. Sabemos dónde estamos, algunas veces disgustados, insatisfechos y experimentando muy poca paz de espíritu. Y sabemos dónde queremos estar`, con paz, satisfacción y viviendo la vida en plenitud y gozo. Al igual que el viajero, no estamos perdidos simplemente necesitamos encontrar la dirección correcta.
NO cuesta mucho encontrar la carretera hacia el éxito, pero para alcanzarla necesitamos enfocar cada día. Tú necesitas la dirección a seguir hoy. Necesitas un propósito. Escucha el consejo del director de la Universidad Lincoln dio a un grupo de nuevos estudiantes de primer año: "Sus vidas no pueden ir de acuerdo a un plan si no tienen ese plan".
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