La bondad no es un lujo.
Si esta mañana me levanto con buen pie, y todo me sale bien, puedo incluso permitirme ser bueno.
Pero si estoy de malas, entonces lo procedente es que los demás guarden las distancias para estar seguros.
NO. La bondad es un compromiso, una decisión, no una "disposición".
La bondad no sale, instintivamente de las valvas cerradas de nuestro egoismo. Hace falta la cuchilla de una dolorosa separación que abra una concha cerrada.
La bondad no brota espontánea. Exige esfuerzo, voluntad, sacrificio.
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